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Hábitat:
Caribe, Brasil, Cuba, Perú, México. Se encuentran también cerca del
mar.
Descripción: forma globular, con costillas derechas y espinas
de muy variadas formas. Flores estivales, copiosas y pequeñas.
Frutos frecuentemente rojos. La aparición del cefalio da fin al
crecimiento de la planta e inicio a la floración. Algunas especies,
como matanzanus y violaceus producen el cefalio ya a
los 4 años de la siembra, en cambio otras pueden requerir para esto
entre siete y diez.
Sustrato: fórmula fértil (turba con baja acidez), vermiculita
en torno a la raíz; pH 6.
Exposición: sol filtrado, y posiblemente pleno sol en
invierno.
Temperatura: mínima de 14° C. Las plantas pasan mejor el
invierno en casa, donde pueden ser mantenidas en crecimiento durante
todo el año. Los ejemplares jóvenes resisten mejor que las adultas
las bajas temperaturas, especialmente si estos últimos presentan ya
su cefalio.
Agua: normal, controlando que no haya excesos, sobre todo con
las adultas que presenten cefalio con tendencia a dividirse.
Cultivo:
no es fácil. Las jóvenes plantas deben abonarse una vez en
primavera; en cambio las adultas cada dos meses. Crecen lentamente,
son sensibles a la humedad y se marchitan fácilmente, por eso en
invierno es preferible cultivarlas en casa, regándolas cada tres
semanas. Debido a las largas raíces, es oportuno que el cultivo se
realice en macetas bien anchas. Las especies caribeñas son las más
sensibles, con la excepción de M. matanzanus. Fácil
propagación por semillas.
Principales especies: M. azureus; M. amoenus; M.
conoideus;
M. caesius; M. bahiensis; M. curvispinus; M. concinnus; M.
erythracanthus; M. disciformis; M. ernestii; M. salvadorensis; M.
matanzanus Cuba; M. longispinus; M. neryi; M.
melocactoides; M. glaucescens; M. levitestatus (rubrispinus);
M. peruvianus; M. intortus.
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